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La reducción de programas académicos como forma de represión ideológica contra el estudiantado y como continuación de la grave crisis que está viviendo la UPN

Para nadie es un secreto que la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) está atravesando una crisis estructural reflejada en el recorte de salidas de campo[1] (solo hay que ver la disminución en un  50% del dinero destinado a la facultad de humanidades que agrupa a las licenciaturas de ciencias sociales, filosofía y español-inglés), las deudas adquiridas con entidades financieras (se estima en 9.000 millones el dinero prestado por Findeter a la Universidad), la miseria de presupuesto que tiene la UPN (99.800 millones cuando se necesita por lo menos 300.000 millones), la carencia de profesoras de planta ( 177 cuando deberían existir por lo menos 500 para requerimientos institucionales, académicos y de investigación), los gastos excesivos en seguridad privada (de tener un presupuesto en el año 2011 de 1.418 millones se paso este año a un presupuesto de 2.500 millones[2]), los costos en arrendamientos (1.500 millones por edificios que se encuentran fuera del campus de la 72), la falta de proyectos de investigación financiados por la universidad  (solo 7 proyectos este año cuando en años anteriores se apoyaban monetariamente a 220) y la violación a derechos humanos (amenazas, muertes, exilios y detenciones arbitrarias[3]) Esa crisis heredada de la administración Ibarra y agudizada por la administración Orozco es síntoma del deseo perverso de convertir la universidad en una empresa rentable al servicio del capital nacional y extranjero. Y a pesar de que estudiantes, profesoras y trabajadoras tuviéramos la  leve esperanza de que la corrupta y asolapada administración actual se fuera a quedar quieta durante algún tiempo, Orozco siguió caminando con paso firme hacia ese gran objetivo empresarial pues ahora quiere eliminar los programas de licenciatura en educación comunitaria con énfasis en derechos humanos, licenciatura en artes visuales, licenciatura en  recreación y licenciatura en deporte.

Estos programas que, en su mayoría, tienen un gran contenido de pensamiento crítico y una relación directa con los problemas que está afrontando las clases oprimidas y explotadas  colombianas le molesta a las directivas de la UPN porque les intimida que las estudiantes revolucionarias que pensamos en una sociedad diferente sigamos saliendo a las calles, asistiendo a las asambleas y creando procesos organizativos que se piensen no una universidad arrodillada a los dictámenes de la oligarquía y el imperialismo sino una universidad que esté al servicio de los excluidas del sistema. Tal vez en el mundo imaginario del señor Orozco se piense destruir completamente el pensamiento crítico en la UPN a través de la represión ideológica representada en la reducción de estos programas académicos, la introducción de nuevos programas empresariales, la modificación de los pensum de distintas carreras y la salida de algunas profesoras con posturas ideológicas claras que mantenían una posición crítica en el aula de clases[4].

Muy posiblemente la excusa de Orozco para quitar estas licenciaturas sea  la reducción del déficit de la universidad (ya está pensando en su reelección) pero nosotras, estudiantes que no tragamos entero y que nos preguntamos el por qué de las situaciones que han estado pasando en la UPN, pensamos que la decisión arbitraria y sin fundamentos tomada por esta administración autoritaria es la abolición de las ideas radicales que se han venido gestado en las licenciaturas de comunitaria y artes visuales. En el primer caso existe un compromiso teórico-práctico de las estudiantes con las luchas que ha venido emprendiendo el movimiento social y con la grave violación de derechos humanos que ha venido sufriendo el pueblo oprimido por parte del Estado paramilitar[5] y en el segundo caso existe un compromiso revolucionario de las estudiantes al ver el arte como forma de transformación social y como forma de manifestación de los problemas que afronta la universidad y la sociedad[6]

Además en la licenciatura de comunitaria se ha venido fortaleciendo un proceso de resistencia por parte de las profesoras quienes han organizado y consolidado un sindicato que se solidariza con las luchas estudiantiles, que combate la precarización laboral que vienen afrontado las docentes y que denuncia la represión por parte del Estado y la administración contra todos los estamentos de la universidad.  ASPU-UPN (Asociación de Profesores Universitarios – Universidad Pedagógica Nacional) es sinónimo de inconformidad y fortaleza en oposición a la mercantilización de la educación que ha querido implementar el gobierno neoliberal con reformas tan lesivas como las evidenciadas en la ley 30.

Este proceso de sindicalización y movilización lo quiere arruinar la administración porque sabe que las estudiantes tienen el apoyo de las profesoras y que juntas, con las trabajadoras, podemos crear una nueva Universidad Pedagógica Nacional. 

El camino es largo y estrecho pero la represión ideológica y paraestatal que hemos venido padeciendo y soportando no asesinarála idea de ver una  universidad sin burocracia, corrupción y autoritarismo. Una UPN donde las decisiones las tomen el estudiantado, profesoras y trabajadoras, y no entes ajenos y externos que intenten perjudicarla y exterminarla. Una UPN del pueblo y para el pueblo.  

Por eso llamamos a la movilización, la denuncia  y la rebeldía.  

GeA – Universidad Pedagógica Nacional


[1] Las salidas de campo que fueron canceladas a Guapi (IV Semestre) y la Guajira (V Semestre) son solo dos casos particulares de la licenciatura en ciencias sociales. Lo anterior repercute en la formación de las futuras maestras de educación básica pues el proceso de enseñanza-aprendizaje de los aspectos geográficos deben ir acompañados de un conocimiento real y práctico del terreno. ¿Cómo enseñar la función del paramo en la sostenibilidad de los sistemas hídricos intertropicales si no hemos visto, no hemos conocido, no hemos sentido ni hemos pisado el suelo de un paramo en nuestras vidas? o ¿Cómo enseñar el proceso de subducción/convergencia de las placas tectónicas si no hemos visitado algunas de las cadenas montañosas que cubren las tierras colombianas?

Por otro lado hay que ver las consecuencias que traen para la licenciatura en biología la reducción de salidas de campo pues esta ciencia, que debe estar en constante interacción con el medio ambiente, tiene que visitar obligatoriamente las diversos ecosistemas (acuático, terrestre, hibrido) que existen en el  país ya que su formación va más allá de un proceso de recepción de conceptos y teorías; claro ejemplo son los proyectos de investigación sobre fauna y flora.    

[2] Ver Anteproyecto de presupuesto vigencia 2013. Oficina de desarrollo de planeación. Noviembre de 2013

[3] Si bien la grave crisis en Derechos Humanos que está viviendo la universidad pareciera no tener relación con la administración Orozco, debemos tener en cuenta el silencio total frente a las amenazas de la herramienta paramilitar contra el profesor Renán Vega Cantor, la colaboración con la policía nacional en la detención del estudiante Andrés Alfonso Motavita Lemus (recordemos que se admitió la participación conjunta entre la empresa de vigilancia, las personas infiltradas y los cuerpos represivos del Estado), la falta de acompañamiento y los pronunciamientos sin argumentos en el caso de las compañeras Oscar Arcos, Daniel Garzón y Lizaida López quienes murieron en extrañas circunstancias en la localidad de Suba, la carencia de un pronunciamiento alrededor de las detenciones del profesor Carlo Alexander Carrillo Galvis y otras dos estudiantes de la UPN quienes fueron secuestradas por el Estado en Bucaramanga, la cooperación con los asesinos del ESMAD en su ingreso al campus de la calle 72 (no debemos olvidar que los miembros de la policía destrozaron oficinas estudiantiles, chazas, microondas, casilleros y libros además de escribir mensajes obscenos en las paredes de la universidad). 

[4] Ver el caso de la licenciatura en Psicopedagogía donde se ha reducido drásticamente el número de profesoras que intentaban reflexionar y preguntarse sobre la situación que está viviendo la universidad y la sociedad.  

[5] Hay que resaltar los proyectos investigativos y las prácticas pedagógicas que realizan las estudiantes con comunidades indígenas, presas políticas y personas víctimas del conflicto social, político y armado.

[6] Ver no solo los proyectos de las compañeras de artes visuales  y su participación en el movimiento estudiantil del año pasado sino también la creación de la Mesa Distrital de Artes (MEDIA), que es una iniciativa de articulación de distintos programas de arte de las universidades públicas de Bogotá.

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