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La decadencia de la UPN reflejada en la nefasta situación de la Biblioteca Central y Bienestar Universitario

restaurante_upn

Las estudiantes, profesoras y trabajadoras que conformamos esa gran trinchera de lucha llamada Universidad Pedagógica Nacional hemos visto como día a día se desploma ese gran sueño de ver una Educadora de educadoras con condiciones dignas para ejercer nuestras actividades cotidianas. Ya no podemos pensar en voz alta contra el sistema porque los celadores, lacayos del estado paramilitar, están mirándonos mal y tomando nota de lo que acabamos de decir (algo parecido sucedía en la Alemania Nazi durante principios de la década del cuarenta cuando la Gestapo perseguía y hacía seguimiento a las pensadoras, activistas y militantes comunistas que criticaban al régimen), ya no podemos estar tranquilas en el aula de clase pues debemos estar pendientes de que no se nos caiga el techo encima  (hay que recordar que este semestre la administración solo invirtió 10 millones en la infraestructura del edificio de la 72 mientras paga 1500 millones por arrendamientos ubicados fuera de la universidad); ya no podemos fortalecer nuestros conocimientos de manera integral  pues nos han cancelado algunas salidas de campo (este año solo se dieron 290 millones para este recurso mientras se dieron 2500 millones para seguridad privada[1]); ya no podemos  fortalecer eficazmente la relación educanda-educadora pues la universidad solo cuenta con un 20% de profesoras de planta por lo que el 80% restante tiene que trabajar por horas y en otras instituciones educativas; ya no podemos caminar libremente por el campus pues la administración ha venido aumentado los cupos indiscriminadamente produciendo un hacinamiento absoluto que se evidencia en el restaurante, los pasillos y los salones; ya no podemos  imaginar una academia decente que realice investigaciones y publique textos sobre pedagogía (este semestre la administración solo invirtió 302 millones en publicaciones e impresos además de financiar solo 9 proyectos de investigación); y ya no podemos esperar nada de la imaginaria construcción de la sede de Valmaria donde actualmente viene funcionando, en precarias condiciones, la facultad de Educación Física.

Además de lo dicho anteriormente, la administración Orozco ha venido agudizando la crisis estructural de la biblioteca y bienestar universitario a través de recortes de presupuesto y de medidas arbitrarias que perjudican al estudiantado.  

En el caso de ese gran espacio de reflexión, discusión y lectura ubicado en el primer piso del edificio A, se ha visto como los libros se convierten en fiel reflejo de la decadencia de la UPN pues esos grandes tesoros del saber se encuentran desactualizados, sin hojas, rayados y en fuera de circulación lo que dificulta la completa adquisición de conocimiento por parte del estudiantado de la Universidad, pues muchas no tienen dinero para afiliarse a otras bibliotecas de la ciudad. Además no habido adquisiciones de nuevos ejemplares desde  hace algunos años como consecuencia de la política de “austeridad” de su majestad Orozco que está preocupada por reducir el déficit de la universidad sin importar que la educación y el vivir diario de la comunidad universitaria se vean fuertemente afectados. Sin embargo la administración se preocupa por invertir más dinero en la represión contra el pensamiento crítico que en el mejoramiento de la biblioteca pues pareciera que para esa artimaña, propia de los gobiernos autoritarios y de la dictaduras del cómo sur vividas en la década del sesenta, se pidieron prestados 9.000 millones a Findeter lo que, paradójicamente, ha llevado a la UPN a estar cada día más cerca del abismo.

Tal vez la administración Orozco todavía siga pensando que los libros deben ser usados exclusivamente por  las clases dominantes y no por las clases oprimidas como sucedió en las sociedades precapitalistas, donde las bibliotecas eran utilizadas solo por sacerdotes y estaban ubicadas en los templos o monasterios de las diferentes ciudades.

Pero el problema de la biblioteca no se puede concentrar únicamente en la precaria situación de los libros ya que el servicio de multimedia  ha venido empeorando como resultado de los miserables 130 millones destinados a la compra de recursos de aprendizaje[2]. De esta manera algunos  computadores se encuentran en mal estado o en fuera de servicio lo que genera que las estudiantes que no tienen acceso al servicio de internet se conformen con la utilización de estos equipos informáticos fuera de la universidad. Igualmente se han venido produciendo determinados hechos que han producido el descontento de la comunidad universitaria como el hacinamiento exagerado en horas de la tarde, el cierre de la sala de referencia y el hostigamiento constante por parte de la seguridad privada.

BIBLIOTECA UPN

Por el contrario bienestar universitario pareciera estar, a los ojos de algunos individuos ingenuos, en óptimas condiciones de funcionamiento pues se realizan eventos de cuenteria cada ocho días, torneos de microfútbol mensuales y conciertos semestrales. Sin embargo la realidad de este estamento, que debe servir al estudiantado, es otra muy distinta a la que quiere mostrar la administración pues este semestre solo recibió 1.400 millones lo que representa un recorte de presupuesto, con respecto al año pasado, de 250 millones[3]. Lo anterior  ha influido negativamente en la vida universitaria ya que no se aumenta radicalmente los cupos par el servicio subsidiado de almuerzos, no se crean políticas para evitar la deserción del estudiantado y no se presta un servicio de salud óptimo que cumpla las exigencias diarias de la comunidad. No obstante, a la administración no le importa las consecuencias que trae reducir el presupuesto de bienestar ya que a los amos de la UPN solo les interesa complacer a las directivas y a unas pocas estudiantes que se la pasan viajando a Cuba, Cartagena y Medellín[4] con el dinero que debería ir directamente al servicio de salud y  restaurante, pues no hay medicamentos  en la sala de medicina general ubicada en el edificio de ciencia y tecnología ni cupos suficientes para los almuerzos subsidiados que deberían cubrir a todas las estudiantes.

De igual manera son absurdos los cursos de extensión cultural para personas que no estudian en  la universidad cuando la misma está sufriendo problemáticas agudas que deben ser contrarrestadas con cursos de prevención de riesgos y acompañamiento social, económico y psicológico.

Finalmente, la figura del déspota romano pareciera estar personificada en el señor Juan Carlos Orozco que con medidas autoritarias fundadas en mantener el poder coercitivo contra el estudiantado pretende privatizar la UPN y convertirla en una mercancía de exportación para beneficio de la burguesía criolla y el imperialismo yankee. No es casual que aumente el pie de fuerza paraestatal mientras desarrolla una política de deterioro permanente que perjudica la vida de la comunidad universitaria. Tampoco es casual que se preocupe más por los cursos de extensión cultural que por dotar de libros a la biblioteca central. Y mucho menos es casual que intente conseguir dinero por todas partes para construir Valmaria mientras la infraestructura de la sede de la calle 72 se desploma poco a poco.

Para combatir los gobiernos tiránicos, fundados en  la represión y en la sumisión a través de medios sociales, económicos, políticos e ideológicos, las clases oprimidas y explotadas han usado la lucha organizada libertaria y antiautoritaria. En 1871 fue el levantamiento insurreccional de las masas desposeídas parisinas quienes, guiadas en gran parte por los elementos burgueses jacobinos y en menor medida por los elementos socialistas, se alzaron contra la monarquía absoluta; en  1917 fue la clase obrera rusa la que instauró, con ayuda del partido bolchevique, un estado comunista sobre las ruinas del régimen zarista; en 1919 fueron las masas campesinas ucranianas, con ayuda del ejercito negro y con la figura de Néstor Machno, las que lucharon contra la dictadura bolchevique y por la instauración de una sociedad anarquista; en 1936 fue el proletariado urbano y rural español que, guiado por la CNT y la FAI, se alzaron en armas contra el fascismo y la monarquía; en 1968 fueron las estudiantes parisinas y algunos sectores obreros los que protestaron contra el gobierno francés; y hoy el estudiantado de la Universidad Pedagógica Nacional tiene el deber revolucionario de levantarse contra el despotismo ejercido por la administración Orozco e instaurar un gobierno universitario que tenga la participación de las trabajadoras, las profesoras y las estudiantes a la vez que tenga total autonomía del Estado, pues se hace necesario crear una universidad libre, autogestionada e igualitaria.    

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[1] Ver Anteproyecto de presupuesto vigencia 2013. Oficina de desarrollo de planeación. Noviembre de 2013

[2] Es necesario recordar que el semestre pasado se invirtieron 180 millones para este recurso y este semestre solo 130 millones. 

[3] Según estadísticas, la UPN solo está destinando el 1.7 % del presupuesto general para bienestar universitario cuando lo legalmente establecido es el 2%.

[4] Ver Informe de Gestión de División de Bienestar Universitario. 2012

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