Deja un comentario

En las actuales elecciones estudiantiles ante Consejo Superior, Consejo Académico y Consejo de la sede Bogotá de la Universidad Nacional: Votamos en blanco y elegimos la construcción gremial desde abajo.

asamblea

Hoy la Universidad Nacional de Colombia vive un nuevo proceso electoral. Se escogen en estas semanas, las nuevas representantes estudiantiles, profesorales y obreras ante las instancias de gobierno colegiado de nivel nacional como el Consejo Superior, el Académico, el de Bienestar y el de Convivencia Laboral, y de nivel regional como los consejos de Sede (en las 4 principales), Consejos Académicos Administrativos (en las 4 sedes de frontera), y los cargos vacantes en algunos Consejos de Facultad. Las representantes elegidas por mayoría simple, tendrán un mandato de 2 años y serán los las únicas voceras directas de la comunidad universitaria, escogidas mediante voto universal virtual, en la antidemocrática estructura universitaria en la que priman prácticas como la cooptación administrativa, las consultas des-vinculantes, y se mantiene la decisiva intervención del Ministerio de Educación Nacional y el Gobierno Nacional, como el bloque de mayor peso, en el Consejo Superior Universitario, máximo órgano decisorio de la institución.

La coyuntura del actual proceso electoral, está marcada por la profunda crisis infraestructural y territorial de la sede Bogotá en donde se siguen desplomando los techos de los edificios (como acaba de suceder en el edificio de Derecho y Ciencias Políticas, patrimonio arquitectónico de la nación) y donde 62 de 129 edificaciones están en alto riesgo estructural, la continua deslegitimación de la espuria rectoría de Ignacio Mantilla percibida por ejemplo como incapaz de hacer frente a la crisis infraestructural y dedicada a negar la calamitosa situación, el renovado malestar de las trabajadoras de planta por la falta de voluntad política de la administración para devolver los cargos precarizados a la carrera administrativa y resolver los problemáticas que los llevaron a declararse en asamblea permanente y desarrollar 3 paros en los últimos semestres, y el descontento de un sector importante del profesorado, sector por lo general apático, frente a la inminente aprobación de un Estatuto De Personal Académico (EPA), que puede lesionar los derechos adquiridos y busca nivelar por lo bajo a todas las docentes de la universidad.

Sin embargo, en medio de la grave crisis, el crecimiento del descontento y la deslegitimación de la administración, las estudiantes, especialmente las de la sede Bogotá, viven una contra-coyuntura, marcada por el reflujo de un movimiento estudiantil  derrotado tras el fracaso de convocatoria del reciente paro nacional universitario de 48 horas del 16 y 17 de octubre, que se cumplió pero no movilizo, así como por su manifiesta incapacidad de participar en las movilizaciones nacionales, generar asambleas generales de sede representativas y participativas,  y la desarticulación de sus instancias de coordinación local, así como el desgaste de los espacios gremiales locales de base y su fragmentación. Todo esto como fruto tanto del cansancio acumulado del paro de las trabajadoras en la primera parte del semestre y la presión académica de este cohorte, como del hartazgo de sectores significativos de las estudiantes de a pie con unas organizaciones estudiantiles percibidas como lejanas e impositivas y la generalizada crisis de representatividad de la disminuida Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) percibida por muchos como un organismo burocratizado en la que el amplio de las estudiantes no tiene incidencia.

La situación se hace más compleja cuando vemos que en la actualidad la disputa por los espacios generales de representación estudiantil se fija, como en la ocasión pasada, entre las organizaciones estudiantiles de carácter socio-político más grandes del país, pero a la vez las que más reacciones negativas despiertan entre las estudiantes descontentas: La Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la línea fundadora de Marcha Patriótica, quizá la organización estudiantil más fuerte nivel nacional y hasta ahora hegemónica en la Universidad Nacional, aliada con la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU) impulsada por la Juventud Comunista, la organización de mayor tradición orgánica de importante asiento en la costa y los santanderes, en disputa contra la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) dirigida por el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), la fuerza de mayor crecimiento nacional y hegemónica por ejemplo en el eje cafetero o las universidades privadas bogotanas, todas compañeras valiosas con las que compartimos trabajo pero de las que nos separan diferencias políticas.

universidad-nacional

Así claramente la alianza FEU-ACEU expresa un proyecto de izquierda más radical, zigzagueante, que apela a la sincronización por arriba de las luchas en el marco del programa democratizador de Marcha patriótica, mientras que la OCE representa un proyecto de izquierda moderada, oportunista y de un discurso economicista que expresa el programa socialdemócrata del Polo Democrático Alternativo. Sin embargo ambas formaciones se caracterizan por perpetuar el autoritarismo, los vicios aparatistas y la falta de participación en la toma de decisiones del movimiento estudiantil, sus tácticas que privilegian la acumulación electoral, sus programas antimonopolistas pero no anticapitalistas que encausan el movimiento hacia fracasos legislativos y constitucionalistas y no resaltan la importancia de la lucha de clases, sus prácticas machistas que no concilian con sus tímidos discursos de inclusión de género, y su relación ambivalente con los procesos gremiales locales de base que por su programa y su funcionamiento desde arriba, no ocupan un lugar importante en su estrategia, con la excepción de sectores de la FEU, de nuevo la fuerza más dinámica del sector estudiantil. Ambos sectores además han conducido la MANE hacia la sordera con respecto a las justas críticas regionales, a la híper-centralización de la Mesa y en el actual escenario de crisis no han reaccionado adecuadamente. Un ejemplo dramático de todos estos desaciertos políticos es la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad, donde estudian 5 de los 25 voceros de la MANE, en la que no existen procesos gremiales fuertes y donde ocupa la representación estudiantil la derecha universitaria, ante la negativa de estos sectores a generar una plancha unitaria de izquierda.

Ambas formaciones también resultaron mal posicionadas en la pasada coyuntura local: Así en el paro de las trabajadoras de planta, las compañeras de la OCE tras realizar críticas puntuales legítimas al Comité Pro Mejora Salarial promovieron una posición insolidaria y contraria al paro obrero que agravó la polarización de la comunidad académica, mientras que las compañeras de la FEU-ACEU imponían a punta del despliegue de sus aparatos en las asambleas, un paro estudiantil alucinado y sin base en la realidad de una Universidad cerrada, contra la indecisión sino la abierta negativa de la mayoría de los procesos gremiales. El mismo desgaste se vió en la pasada coyuntura del paro nacional de 48 horas, en el que la OCE se marginó y en otros lugares boicoteó abiertamente la decisión de paro aprobada por ellos en el VIII plenario de la MANE y defendida de manera distorsionada por sus voceros nacionales, mientras que la FEU-ACEU no preparó adecuadamente el paro con decisiones soberanas de los procesos gremiales locales y lanzó la iniciativa de alargar el mismo, a espaldas de la realidad de vaciamiento de la participación estudiantil, para cumplir la agenda nacional de movilización propuesta por la Coalición de Organizaciones y Movimientos Sociales y Políticos de Colombia (COMOSOCOL), agenda que nosotras compartimos pero creemos debe desarrollarse desde abajo y con los ritmos reales de cada sector y región.

Por estas razones, desde el Grupo Estudiantil Anarquista (GeA) de la Universidad Nacional sede Bogotá llamamos a votar en blanco en las actuales elecciones estudiantiles al Consejo Superior, el Consejo Académico y el Consejo de Sede, conscientes de la importancia de manifestar públicamente nuestro descontento y romper el círculo vicioso de la falta de participación en el único espacio de elección institucional de la comunidad universitaria, conquistado por las luchas del Consejo Superior Estudiantil y la Federación Universitaria Nacional (FUN) de los años de 1960 y la lucha por el cogobierno del paro nacional universitario de 1971, dentro de la bandera histórica de la reforma universitaria levantada por las estudiantes de Córdoba desde 1918, y cuya supresión siempre ha sido la aspiración de las administraciones universitarias autoritarias impuestas por el Estado. Así mismo decidimos, siguiendo nuestra estrategia y lo que entendemos son las tareas generales del movimiento en el actual periodo, continuar y fortalecer la construcción desde abajo, de los escenarios gremiales locales de base y sus iniciativas de coordinación local y nacional, con el programa de levantar y empoderar Consejos Estudiantiles horizontales, verdaderos gérmenes de contrapoder y democracia directa, espacios de reencuentro con el amplio del estudiantado y lugares fundamentales de la deliberación y la lucha.

Grupo Estudiantil Anarquista – GeA
Universidad Nacional

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: