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Primera Sesión del EEL:BS 2014 I – Pedagogía Libertaria. Anarquismo en la Educación: ¿Por Qué es Vigente el Anarquismo?

Ponencia presentada el jueves 10 de abril en el Espacio Estudiantil Libertario: Beatriz Sandoval – UD /// Retos y Alternativas a la Mercantilización de la Educación. Primera Sesión: Pedagogía Libertaria. Anarquismo en la Educación. El espacio es organizado por el Grupo Estudiantil Anarquista en la ciudad de Bogotá, Colombia.

ImagenVivimos en un momento donde pareciese a veces que las ideologías se diluyen en un sin fin de excusas que juegan a acomodarse lo mejor posible, disolviéndose en el tiempo como si no fuera necesario mantener apuestas políticas que disputen el proyecto de sociedad desde cuerpos coherentes de ideas y prácticas. El presentismo ha ahogado tanto a partidos políticos como a varias organizaciones de izquierda en la lucha defensiva por no quedarse fuera del parlamento, aunque eso implique aliarse con sectores que antaño combatía. Muchos de esos que hoy pelean escaños eran los que antes defendían cambiar la política desde abajo, acabar con el modelo representativo y cambiarlo por uno de democracia directa, pero hoy se agotan temporada tras temporada en conseguir votos, clientelas, puestos burocráticos. Esa izquierda desdibujada, ha preferido aceptar el discurso de disminuir la pobreza al de acabar con la desigualdad en la distribución de la riqueza, y con ello ha dado el confuso mensaje que los principios pueden cederse en aras de llegar al poder.

Aun así, la vida cotidiana sigue plagada de las injusticias propias del capitalismo, el control burocrático sin sentido del Estado y las cotidianas exclusiones que todas vivimos, resultado de una sociedad que privilegia el monopolio (político, económico, cultural) por encima del acceso público no solo de los recursos que nos rodean, sino de los ahorros sociales que producimos y que unos pocos transforman en ganancias y beneficios solo para ellos. Pero no solo es problema de los poderosos, en nuestro día a día reproducimos dinámicas autoritarias que nos han enseñado desde pequeñas, sean estas discriminación a los demás por excusas de género, de supuesta raza o por prejuicios hacia las demás que nos hacen comportar como superiores, y muchas veces sin notarlo reproducimos la exclusión de la que tanto nos quejamos con los que tenemos arriba. No puede dejar de decirse que reproducimos discursos y prácticas que favorecen el desarrollismo que no solo garantiza la explotación de seres humanos, sino que construye una relación extractiva con la naturaleza, ignorando la compleja y simbiótica relación que tenemos con el ecosistema que nos rodea.

Por esas y muchas otras circunstancias, es que varias mantenemos la necesidad de apostarle a discursos y prácticas anti-autoritarias que subviertan esa realidad que nos ahoga y nos va llevando poco a poco al inmovilismo, convirtiéndonos en meras ausentes de nuestras propias vidas, aceptando el espectáculo que nos obligan a sintonizar, como si fuera un canal de la televisión que realmente hayamos decidido colocar. A estas alturas de la reflexión, no creo que sea tan importante decir que si, que el anarquismo es una ideología/práctica vigente, sino más bien describir por qué estoy convencido de lo que proponemos: La autoridad impuesta está tanto en nuestras prácticas personales como en la estructura social en la que vivimos, y la única forma de retomar el control de la libertad es subvirtiendo todas estas prácticas que salen tanto de nosotras como de aquellas de las que somos objeto. Proponerse esto entonces, es al mismo tiempo apostarle a no reproducir en nuestra vida cotidiana el autoritarismo tanto como luchar contra aquellos que quieren imponerlo sobre nosotras. A diferencia de muchas que le temen a una sociedad de personas libres, esta apuesta no es una rebeldía adolescente que se materializa en una simple estética o en unas canciones que se llevan en los audífonos a todo volumen: esta solo es una ideología vigente si es una apuesta social y no una moda pasajera, la anarquía es una forma de entender cómo queremos la organización a nuestro alrededor y no simplemente una actitud de vida solitaria o de gueto.

Claro, para muchas esta definición no deja de ser abstracta y simplemente una declaración filosófica maximalista. Pero no, es más que eso: Las anarquistas proponemos una sociedad sin propiedad privada de los bienes comunes que permita la libre utilización según la necesidad. No creemos que esto promueva la pereza, sino que en su mayor parte lo que promoverá es que cada cual de lo que sus capacidades le permiten y que tome lo que le haga falta. Sin propiedad privada (de las fábricas, la tierra, la vivienda los medios de comunicación, etc.) todas las personas estaremos en la posibilidad de aprovechar nuestras habilidades para producir socialmente y compartirlo con las demás, dando acceso público a la riqueza que es de todas, sin que sea monopolizada por nadie. No solo creemos innecesaria la propiedad privada sino también cualquier gobierno que sea impuesto, que no es lo mismo a no desear una administración de la acción pública. Rechazamos la imposición de leyes porque creemos que la mejor norma es la que se construye en la práctica entre las comunidades, y nos resistimos a pensar que la mejor solución para dirimir los problemas sean la pena y la cárcel. Frente a esa autoridad impuesta proponemos la libre asociación y el asamblearismo como principio de discusión y toma de decisiones. En la medida que las decisiones que se deben tomar involucran a más personas, proponemos la discusión entre comunidades que para llevar mas fácilmente sus debates reconozcan las diferencias que les embargan y aprovechen los puntos de encuentro a los que lleguen. No creemos en los Estados, y si para coordinar la acción social hace falta alguna estructura de administración, preferimos las formas federadas de las comunidades a las dinámicas burocráticas centralizadas.

En ese sentido, vemos que en vez de la explotación o el control burocrático, es preferible la organización cooperativa tanto para producir, distribuir y consumir, donde el control de las decisiones y de las ganancias corresponden a las comunidades. No creemos en la obligación de todas las personas a hacer parte de estas organizaciones, y respetamos a las individualidades que no quieran sumarse colectivamente. Son libres las personas de decidir con quién asociarse en inclusive dejar de hacerlo, eso si, mantendremos irrefutablemente la crítica al trabajo asalariado el cual creemos es expresión de robo, por lo que a pesar de defender la autonomía del que no quiere asociarse no por ello permitiremos que este explote a otros.

No solo creemos en la necesidades económicas y políticas, somos conscientes que parte de la iniquidad social en la que vivimos está determinada por el sistema patriarcal en el que vivimos. En este sistema el hombre y la mujer (construcciones sociales y no naturales) no son iguales, ya que se tiene un privilegio desde la cuna al primero que termina demostrándose en una exclusión práctica de la segunda. No solo no aceptamos esta segregación sino que además proponemos que la única forma de superarla es tratarnos unas a otras como personas y no como hombres o mujeres. La libertad humana no tiene genero y por lo tanto las oportunidades y capacidades no deberían medirse por ello. Así mismo estamos convencidas de que tal libertad se ejerce también en las decisiones de a quién deseamos y amamos, por lo tanto rechazamos la discriminación por orientación sexual y le apostamos a relaciones basadas más bien en la solidaridad, el cariño, el mutuo cuidado y la conciencia de finitud y no eternidad. Combatimos los celos y los enfrentamos con comprensión por los deseos y sentimientos del otro, y tratamos de tener la paciencia suficiente para comprender que acabar con los impulsos posesivos solo se logra con paciencia y autocrítica.

Cuestionamos las intenciones de instituciones autoritarias religiosas y académicas porque reproducen saberes acríticos y dogmas de fé, sin permitir que sean las personas las que decidan y compartan sin prejuicio sus ideas y comprensiones de lo que viven. No por ello rechazamos los actos de fe personales, ya sea que se crea o no en Dios, se acepte o no a Buda, lo importante es que tu particular acto de fe no sea una excusa para excluir o prejuzgar al otro. Podemos tener conciencias distintas y aun así mantenernos solidarios entre todas, tal y como lo ha demostrado la convivencia de personas con distintas religiones a lo largo del planeta. Eso si, las religiones sin iglesias resultan mas convincentes ya que normalmente esas estructuras jerárquicas que se construyen al rededor de la fe o la ciencia son las que promueven pensamientos totalitarios y excluyentes.

En fin, podría seguir describiendo cómo los anarquistas nos pensamos la realidad presente y cuál es el anhelo de futuro que tratamos construir cotidianamente. En vez de ello, quisiera recordar que este no es simplemente una ilusión que creamos, sino que cada día vamos materializando nuestro ideal promoviendo procesos de cooperación económica, alternativas de organización no jerárquica y prácticas que se atrevan a promover la diversidad y no los prejuicios. Allí estamos en organizaciones feministas, en sindicatos, organizaciones estudiantiles y barriales, y empezamos a tener afinidades dentro de procesos de campesinos, en procesos pedagógicos y culturales. Somos los que aún no nos institucionalizamos y peleamos por la autonomía de los procesos y las actividades, autonomía que no implica aislamiento sino distancia prudente frente al Estado y las ONGs que han cooptado sistemáticamente a otros movimientos sociales.

Finalmente, no creemos que estemos solos en este camino y tampoco esperamos que solo seamos anarquistas las que construyen procesos autónomos. Sabemos que en el resto de la izquierda se mantienen procesos que aun se resisten a dejarse cooptar, que siguen siendo abstencionistas o que discuten con las cúpulas de sus organizaciones cuando estas toman decisiones que no corresponden al querer de la mayoría. Ahí están nuestras compañeras de lucha con las que estamos dispuestas a salir mano a mano a la calle a defender nuestros derechos y construir procesos para la libertad y no para la sumisión. No esperamos que ellas se conviertan en anarquistas, ya que lo más importante no es ser todas anarquistas sino lograr construir prácticas antiautoritarias para enfrentar la opresión.

En un mundo en el que la libertad sea la norma y no la excepción no deberá haber pensamientos únicos así estos mismos fueran los anarcos. Luchamos por una sociedad en que a pesar de que tengamos formas distintas de ver la realidad, todas tengamos la posibilidad de participar en procesos donde nuestra voz sea escuchada y a pesar de no tener todas las afinidades ni tener todas las garantías de una vida digna. Anarquía no significa un mundo de anarquistas, sino un mundo en donde todas las personas independientemente de su ideología puedan participar equitativamente, y su autonomía solo sea equiparable con la solidaridad que le rodea. El anarquismo como ideología no solo es vigente como ideología, sino como práctica de transformación hacia una sociedad más diversa y justa. Por eso es que seguimos defendiendo el anarquismo en Colombia.

Originalmente publicado en: https://network23.org/vargarquista/2014/04/10/por-que-es-vigente-el-anarquismo/
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