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FRENTE A LAS ELECCIONES ESTUDIANTILES ANTE EL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL, LLAMAMOS A LA ABSTENCIÓN ACTIVA

votos asambleario

La Universidad Nacional de Colombia ha vivido durante las últimas semanas, una nueva coyuntura política que determinará la elección de la representación estudiantil ante el Consejo Superior Universitario (CSU), máximo órgano de decisión de la universidad más grande del país. Esta representación será elegida por mayoría simple y tendrá a cargo dicha tarea durante 2 años, siendo los únicos miembros elegidos directamente por la comunidad universitaria, junto a la representante profesoral, quienes interlocutan con la administración de la universidad compuesta por otras 5 personas, en su gran mayoría designadas por el Ministerio de Educación Nacional y el Gobierno Nacional, de manera directa o indirecta, favoreciendo el clientelismo, la cooptación política y el autoritarismo dentro de la Universidad. Lo que significa que la representación de profesores y estudiantes (ya que se desconoce de tajo a los trabajadores) estará siempre en una minoría absoluta en el máximo órgano de decisión de la universidad, constituyéndose en una burla y una muestra más de la antidemocracia universitaria, y es por tanto una razón clara para no participar como estudiantes de un espacio que permitirá únicamente legitimar las decisiones ya tomadas por el gobierno nacional a través de los otros miembros. Antidemocracia, que se comprueba nuevamente con el mecanismo de elección de rector y recientemente con el cambio de fecha para la elección de representante ante el CSU que fue apoyado por 4 de las 6 candidaturas.

Esta nueva coyuntura se enmarca dentro de una profunda crisis de la Universidad Nacional que se ha venido acentuando durante los últimos semestres. Las políticas neoliberales y antipopulares de Ignacio Mantilla y Diego Hernández, Rector y Vicerrector general respectivamente, representan los intereses del gobierno por desfinanciar la educación pública y aumentar la inversión, a través de maneras discretas pero contundentes, de los créditos para las universidades privadas, a través por ejemplo del programa “Ser Pilo Paga” o el tradicional crédito Icetex que tanto se promueve ahora por el correo institucional para financiar el sostenimiento y pagar la matricula; lo que se constituye en políticas antipopulares que profundizan las barreras de acceso y permanencia de las clases populares a la universidad, profundizando las políticas de endeudamiento de las clases populares que buscan realizar su sueño (no de hacer valer un derecho) de estudiar a través de su endeudamiento y el de sus familias. Además de ello la situación financiera de la Universidad no pasa por su mejor momento: el déficit presupuestal llega a algo más de 7 mil millones de pesos, mientras las directivas han logrado obtener un crédito financiero de 200 mil millones de pesos, que aunque no se ha ejecutado tiene vía libre para poner a la Universidad en una dinámica de deuda casi perpetua, que terminaría por afectar la calidad académica y obligar a recurrir cada vez más al auto-financiamiento (que hoy es de cerca del 50% a nivel nacional y del 70% en la sede Bogotá), cosa que no es una caprichosa predicción sino que ya se ha venido manifestando en facultades como Ciencias Humanas de la sede Bogotá, donde varias materias tuvieron que ser canceladas después de semanas de no tener docentes a falta de pago de salarios. Aunque esta crisis es latente, y la tenemos que vivir especialmente las estudiantes, profesoras y trabajadoras, la administración no descansa en ocultar lo inocultable. Ello evidencia otro de los problemas que tiene hoy nuestra Universidad: el debate en torno a participación y autonomía. No sobra recordar los oídos sordos de la rectoría frente a las legítimas demandas de las trabajadoras durante 3 años, quienes a punta de movilización y organización pudieron lograr un aumento en la base presupuestal de la universidad en 19 mil millones de pesos para obtener un salario un poco menos indigno; sin embargo, y sin ninguna consulta previa, la administración se encargó de gastar de esa base 4 mil millones para subir los salarios de cargos administrativos que no se encontraban originalmente en la negociación, especialmente los involucrados con las dependencias de Decanaturas, cargos de orden nacional y vicedecanaturas, responsabilidades permeables fácilmente por el clientelismo de la burocracia universitaria.

Además de ello, la falta de participación de los estamentos que conforman la esencia de la universidad en el CSU fomentó que el programa de Mantilla volviera a ser reelegido por 3 años más con el beneplácito del gobierno. Este programa impuesto nuevamente es el que tiene en crisis a las históricas y únicas residencias que nos quedan, las 10 de mayo del complejo Antonio Nariño, donde residen varias estudiantes de regiones del país quienes no pueden subsistir en un arriendo común, además de que ha propuesto también la reforma al Programa Especial de Admisiones y Movilidad Académica, con el cual varias estudiantes de las sedes frontera pueden culminar sus estudios en las sedes andina, favoreciendo la “Regionalización de la educación” que para el gobierno no es otra cosa que el acoplamiento de la oferta de programas de la universidad con base en las necesidades del gran capital de las diferentes regiones, como es el caso de las industrias extractivistas de zonas como la Orinoquía, el Caribe, el sur oriente colombiano y la Amazonia. Sumado a todo ello, ha reducido el gasto en bienestar de calidad, lo que ha degradado la calidad de programas culturales y deportivos y sobre todo la manutención básica de los estudiantes.

Cabe hablar también de la preocupante situación de derechos humanos en la Universidad, donde a causa de los irresponsables comentarios de la administración atacando y desconociendo la movilización, las políticas represivas que se manejan a través de la seguridad privada y el trato militar a cualquier conflicto que se genere, el paramilitarismo ha abierto brecha en el alma mater, amenazando varias compañeras estudiantes de la facultad de Agronomía y de Ciencias Humanas y de las residencias 10 de mayo, así como a varios profesores.

A pesar de todo ello el movimiento triestamentario de la Universidad Nacional, especialmente de las sedes Bogotá, Palmira y Medellín, ha elevado de nuevo las banderas de lucha por autonomía, plena financiación y critica al autoritarismo y la corrupción. Ello se puede evidenciar con la anterior jornada de movilización que se generó dentro de la dinámica de asamblea permanente de las trabajadoras de las sedes Bogotá y Medellín, momento que hizo al estamento estudiantil cuestionar su papel dentro de la universidad y el rol que debe cumplir para generar transformaciones. A pesar del desgaste que se ha generado por una estrategia de acaparamiento, imposición de agendas particulares de organizaciones y burocracia del movimiento durante los últimos años en los escenarios locales y nacionales (como en lo que termino la Mesa Amplia Nacional Estudiantil), el sector estudiantil supo adentrarse en la coyuntura, que a pesar de no mostrar resultados en el corto plazo por la improvisación que presentamos como movimiento , significó una oportunidad para avanzar en las facultades en términos de organización y conciencia.

En medio de este panorama la actual elección de representantes aparece una vez más trayendo a colación bastante de estos debates y otros más. Originalmente se inscribieron al proceso 6 planchas, pero al fusionarse hace poco la número 4 (Juntos por la UN) y la 1 (Un Equipo), solo quedan en contienda 5. Al respecto, y habiendo observado los diferentes programas y debates que se han dado, es importante señalar ciertos elementos:

Tanto las planchas 1 y la 2 (Votemos Uni2) representan programas que poco desarrollo tienen, además, la plancha 1 en particular fue respaldada por los jóvenes del partido verde quienes afirman sentirse recogidos en este programa * , aunque utilizan en su discurso el rechazo a los intereses políticos para los que se ha utilizado tradicionalmente la representación. A pesar de que puedan encontrar apoyo en un sector importante de estudiantes por los problemas graves que encarna el movimiento estudiantil, Su perspectiva, al criticar las formas de lucha y organización que han escogido las estudiantes (tales como las asamblea o los paros), promueven la desmovilización bajo un discurso bastante optimista respecto a lo que puede hacer la representación, sin reconocer las limitaciones de dicho espacio y queriendo reproducir la lógica más liberal de la democracia representativa, donde el papel de las estudiantes se debe limitar a votar, convirtiéndose adicionalmente en promotores abiertos del estudiante apolítico, ajeno a las problemáticas populares y estudiantiles, posturas ampliamente promovidas por los sectores más reaccionarios de docentes y directivas.

La plancha 6, de la cual poca información tenemos, parece tener un programa bastante endeble, de nuevo sin mayor perspectiva frente a la organización y la movilización estudiantil más allá de usar retóricamente los conceptos de democracia y universidad pública, mientras parece haber bastante énfasis en el problema de la diversidad y las políticas de inclusión de la universidad. La plancha número 3 (Los3porUnCongreso), conformada por militantes de la Federación de Estudiantes Universitarios y la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, organizaciones que hacen parte del movimiento social y político Marcha Patriótica, ha esbozado su propuesta en torno al Congreso Un (proceso que hasta lo que se sabe pretende modificar el estatuto general de la universidad, lo que para nosotros tiene una visión burocrática de la lucha al promover cambios en lo abstracto de leyes cuyos resultados e impactos son poco tangibles y concretos en la realidad, además se ha visto por ejemplo con la ley alternativa de la MANE, que estos procesos alejan al estudiante de base de la movilización y la construcción). Adicionalmente esta plancha promueve la necesidad de una universidad para la paz, mientras la plancha #5 (Avanza UN), conformada enteramente por la Organización Colombiana de Estudiantes, vinculada estrechamente con el Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (MOIR), fuerza de gran envergadura dentro del Polo Democrático. Respecto a las ultimas planchas mencionadas (3 y 5) es preciso hacer una serie de claridades, al ser las posibilidades “alternativas” que existen:

Ambas planchas se caracterizan por reproducir vicios del autoritarismo, acumulación electoral y politiquería del sistema “democrático” burgués, que tanto daño ha hecho en el país; su práctica alejada de las bases estudiantiles y poniendo las necesidades de sus respectivas organizaciones políticas por encima del sentir estudiantil, han llevado últimamente al movimiento estudiantil de derrota a derrota, encausandólo en causas legalistas que poco enfatizan en el papel que cumple la lucha de clases, la igualdad de género y la construcción de base en los términos más pragmáticos posibles y menos retóricos, con la excepción de algunos sectores de la FEU, que sin embargo, no favorece el trabajo de base como estrategia general sino como táctica coyuntural en momentos específicos.

Esta sordera, que protagoniza altercados y roces en medio de asambleas estudiantiles de facultades y departamentos, y hasta en las mismas asambleas de sede triestamentarias, ha llevado al movimiento estudiantil de la universidad a coyunturas aventuristas de las cuales no puede salir bien librado, o simplemente, a perder posibilidades de victoria. El último paro de estudiantes de la Universidad es muestra viva de ello, donde a través de prácticas similares al “pupitrazo” del parlamento burgués (pero con aplausos y tomándose las sillas más cercanas al micrófono) se decretó un cese de actividades académicas a nivel de sede sin bases reales para realizarlo, propiciado por la FEU y la ACEU, aun cuando ni siquiera la mitad de las facultades habían manifestado tener la fuerza suficiente para ello o preferían esperar un par de semanas para construir un paro desde las bases; este suceso desencadenó en un estrepitoso fracaso que llevo a un desgaste y desmotivación en un amplio margen de las estudiantes, quienes miraban con optimismo las posibilidades de victoria, pero que terminaron por alejarse producto de este tipo de prácticas. Por otro lado, la OCE, en una actitud reformista y ambivalente, no propició los espacios para que este paro se generara de otra manera, sino que por el contrario retrasó en varias facultades la decisión de estudiantes de generar formas efectivas de presión, incluso utilizando representaciones que tienen para boicotear desde su posición partidaria las lecturas que se realizaron. Otro par de organizaciones, con las cuales compartimos espacios de acción en varias facultades, han manifestado su iniciativa por votar en blanco, partiendo de lecturas similares a las nuestras, pero utilizando otra táctica que consideramos no niega en lo concreto nuestra propuesta de levantar procesos estudiantiles sólidos, críticos y de base, que no son simples banderas electorales o coyunturales1 sino que expresan nuestra perspectiva ideológica y programática.

Desde un sector estudiantil de la Universidad Nacional comprometido a forjar un movimiento de base y fuerte, y que conformamos las organizaciones Colectivo Arte y Resistencia Popular (Arapo) y Grupo Estudiantil Anarquista (GeA), hemos decidido no participar de las actuales elecciones a representación, sin que ello signifique no hacer público nuestro descontento. Al respecto es importante tener presente que esta abstención no es táctica o simplemente coyuntural, sino que refleja nuestro rechazo estructural a la politiquería y a legitimar con nuestra participación, la antidemocracia que reina en la universidad pues espacios institucionales como estos son migajas de participación que nos da la universidad, que tal y como están hoy planteados han sido insuficientes para resolver los problemas de la universidad y muchas veces incluso ha servido para que la gente se desentienda de los problemas delegándolo en otros. Adicionalmente en los últimos años este cargo se ha asumido como una representación que tiene dicha u otra organización estudiantil que lo usa para visibilizarse e impulsar ciertas políticas que definan, razón por la cual sacan todo su aparataje y fuerzas en campaña, fuerzas que si invirtieran en un objetivo común seguramente nos dejarían mayores ganancias como estudiantes.

Nuestras propuestas estratégicas, que guardan diferencias entre los dos proyectos pero saben recoger la necesidad de la unidad de las revolucionarias, se encuentran en la construcción de procesos e iniciativas locales, por departamentos y facultades, que permitan edificar un movimiento estudiantil de abajo a arriba, donde las decisiones respondan por mandato de las asambleas y la representación reevalúe su papel para convertirse en una vocería limitada a la interlocución con la institucionalidad, y no sea utilizada de manera clientelista por proyectos partidistas politiqueros, cosa que solo se logrará a través de un movimiento estudiantil contundente que empiece a dejar de retroceder para entrar en una ofensiva político-social, de la mano con los sectores populares en lucha a lo largo y ancho país.

Hoy más que nunca se hace necesario recuperar y volver a elevar las banderas de unidad y acción que se esbozaron en la Federación Universitaria Nacional (FUN) de los años de 1960 (diferente a la actual Fun-comisiones) y la lucha por el cogobierno del paro nacional universitario de 1971, dentro de la reivindicación histórica de la reforma universitaria levantada por las estudiantes de Córdoba desde 1918. Aunque parece una meta de mediano plazo un poco lejana, es importante evaluar que en el circulo vicioso que se ha replicado durante años en la representación de la universidad nunca se ha abordado estos debates de manera sensata, por tal razón, la única forma de detenernos en el camino y reexaminarnos es cortando este ciclo del cual se alimentan las maquinarias polítiqueras para luchar por una universidad al servicio de los movimientos sociales y sus luchas, negando ser el reproductor de la maquinaria de muerte capitalista que gobierna nuestras vidas y territorios.

No legitimar la antidemocracia universitaria, ¡A construir procesos de base fuertes, críticos y desde abajo!
¡Repensemos la manera de construirnos como movimiento estudiantil y social!

Colectivo Arte y Resistencia Popular (Arapo)
pachamamacon.ciencia@gmail.com

https://www.facebook.com/colectivo.arapo

Grupo Estudiantil Anarquista (GeA)
grupoestudiantilanarquista@gmail.com

grupoestudiantilanarquista.wordpress.com

Mayo 2015

1 Es importante recordar que la alianza FEU-ACEU ya había utilizado esta consigna (la creación de consejos estudiantiles) como elemento publicitario hace 2 años, y a pesar de su derrota, no ha habido un serio compromiso por la construcción orgánica de procesos de base permanentes a excepción de algunas carreras, que se pueden contar con los dedos de una mano, mientras su extensión militante es mucho más amplia a lo ancho de la Universidad.

*. https://drive.google.com/file/d/0B5VBVvpzwLOxSjVLd1RiamhFbms/view?pli=1

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