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¡A organizarnos y luchar desde Abajo!

Comunicado del Grupo Estudiantil Anarquista (GeA) sobre la Asamblea Triestamentaria del pasado 10 de Marzo, el Paro Cívico Nacional del 17 de Marzo y la actualidad del movimiento estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia

La Universidad Nacional de Colombia vive actualmente una de sus peores crisis estructurales, tanto como centro educativo como en la misma raíz de su razón de ser y el papel histórico que ha cumplido para con la sociedad colombiana desde hace décadas. No vamos a extendernos mucho para hablar de los problemas ya tan naturalizados de desfinanciación, falta de autonomía, pésimo bienestar, persecución sindical y estudiantil, la exagerada subida de matrículas o la venta de terrenos a grandes empresarios del país. Por el momento, y más como un tabú dentro de la organización político-gremial de la misma Universidad, queremos hablar del autoritarismo, burocratismo y verticalidad dentro de estos escenarios.

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Desde nuestra misma razón de ser, por la cual forjamos nuestra organización hace ya 4 años, hemos planteado como objetivos romper con las lógicas estatales, conservadoras, bancarias, neoliberales y privatizadoras de la Universidad y la educación en Colombia, pero no hemos quitado como meta igual de valiosa la crítica constante a las maneras anti-democráticas con las cuales gran parte de organizaciones estudiantiles han actuado desde hace años al interior de nuestros claustros. No sobra recordar, a modo de ejemplo, el Paro Nacional Universitario de 2011, donde miles de estudiantes colmaron las calles y plazas de ciudades del país rechazando la reforma a la Ley 30 de Santos y buscando promover su propio modelo de educación, que aun limitado en muchos casos, nos podía abrir la puerta a disputas extra-institucionales, coyuntura que sin embargo acabó con la claudicación de una dirigencia autonombrada, alejada de las bases y que estaba fatalmente centralizada en Bogotá, y señalaría la eventual muerte de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil.

Desde entonces hemos focalizado nuestro arduo pero humilde trabajo en levantar espacios decisorios, vinculantes y amplios desde nuestros semestres, carreras y facultades. En este largo trasegar nos hemos encontrado con que la misma legitimidad de las luchas no se cae por falta de publicidad o de quórum, sino por las mismas lógicas en las que han entrado históricamente estas organizaciones y dirigencias. En ese orden de ideas, no es sorpresa para nosotras que la anterior Asamblea Triestamentaria, donde cerca de 180 personas tomaron determinaciones a nombre de todas las facultades de la Sede Bogotá, se haya convertido en una pantomima donde los grandes cuadros de organizaciones estudiantiles, impulsadas y dirigidas por plataformas políticas de corte electoral o autoritario en su mayoría, se pelearan hacer carroña sobre un cuerpo putrefacto y muerto que mal llaman “asamblea”, con la excusa de “no desperdiciarla”.

Incluso si queremos profundizar en esta crítica, solo basta buscar cómo se organizó la misma asamblea: en muchas facultades y departamentos aparecieron carteles convocando, y al cuestionar a las personas que hacían tal labor aseguraron que era el Consejo Estudiantil de Ciencias Políticas quien tenía la iniciativa. Pero como lo requiere un buen sujeto crítico, se contrastó tal fuente con el espacio implicado, encontrándonos con la sorpresa de que en dicho Consejo se había asegurado que era otro el que lo había hecho. No bastaba con ir mucho más allá y saber que detrás de los carteles se encontraba la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, más reconocida a través de su plataforma electorera “amplia” Avanza UN, que gira fanáticamente en torno a 2 o 3 figuras (basta con mirar la foto de portada en su página de Facebook). Dicha práctica, por lo demás asquerosa y mentirosa, demuestra que desde un comienzo la Asamblea ya estaba preparada para inclinarse hacia una posición.

La reunión logística donde se cuadró las tareas para la asamblea fue mal difundida el mismo día de su realización, incluso, muchas de las personas que no estamos en grandes plataformas organizativas o no estamos en las representaciones estudiantiles, nos enteramos de ella cuando ya había comenzado. De nuevo, un espacio ilegitimo donde se encontraron sindicatos de profesores y trabajadores junto a organizaciones estudiantiles que se delegaron a sí mismas, definieron entre otras cosas la relatoría y la moderación, esta última, a cargo de Sara Abril, representante ante el CSU y que últimamente ha figurado (con una fila de seguidores que le rinden pleitesía por ello) por hablarle duro a Santos en el Auditorio León de Greiff.

Iniciada la asamblea, cerca de la mitad de facultades de la Sede o comités de representantes de las mismas dieron sus informes, que coincidían en 3 aspectos fundamentalmente: 1) que la jornada de movilización de 17 de Marzo se apoyaba con las fuerzas y particularidades que se tuvieran, 2) que la mayor parte de espacios asamblearios de facultades no se han podido reunir y por tanto, una asamblea triestamentaria es inconveniente en este momento, y 3) que la moderación y relatoría debería escogerse de cara a la asamblea, incluso en este último punto, procesos como el de Ingeniería mandaron delegados mandatados (punto que tocaremos más adelante). Aún más, varias personas e incluso consejos estudiantiles de base que han ganado su fuerza y legitimidad desde el mismo trabajo gremial y horizontal, plantearon que la Asamblea Triestamentaria debería finalizar inmediatamente por falta de discusiones previas y al haberse puesto a la luz su carácter ilegitimo y antidemocrático.

De manera amañada y con la triste complicidad de las grandes plataformas estudiantiles y la delegación del gremio de profesoras y trabajadoras, no se abrió la discusión de la moderación y la relatoría, y a punta de pupitrazo, como en los peores escenarios de la politiquería colombiana, la asamblea continuó impulsada por la rechifla y gritos a una parte del auditorio. Las consecuencias de una moderación predeterminada fueron evidentes en la primera ronda de intervenciones: con una moderadora de la OCE, el 40% de las palabras fueron dadas para su propia organización (si, nos tomamos la delicadeza de contarlas), incluso, las 3 primeras fueron para esta organización, quienes en seguidilla repitieron un estado de arte de “porque parar” (como si el problema fuera de razones) y asumieron que el espacio es legítimo y de hecho, de manera descarada, aseguraron que el auditorio se volvía a ver como en anteriores ocasiones (palabras de la representante de Odontología, curiosamente de la OCE). Aquí vale hacer un alto en el camino y recordar que tres personas seguidas que dicen exactamente lo mismo no es un consenso, menos cuando las palabras fueron otorgadas de la manera que ya mencionamos. Para la palabra número 4 de la primer ronda, la situación se volvió incontenible: no faltaba tiempo para que alguna persona se tomara el micrófono y denunciara la situación, y de hecho, muchas nos sorprendimos al ver que era un estudiante venezolano de intercambio, quien anotando primero que no conocía la dinámica de las organizaciones, le era evidente que la palabra se estaba centrando en una parte del auditorio. Luego de finalizada su intervención, y de la manera más gavillera posible, el grupo de fanáticos de la OCE ubicados estratégicamente en las escaleras norte de la tarima (demostrando no solo su poder a través de la política amañada, sino incluso espacialmente al sentarse al lado del micrófono), increparon al compañero con chiflidos y gritos, acusándolo de “santista”, quien no tuvo más alternativa que recoger su maleta y abandonar el espacio, lo que demuestra que le espera a una oposición estudiantil que no tiene la costumbre de este tipo de formas.

Las siguientes palabras giraron hacía lo mismo: denuncia de algunas personas y la OCE asegurando que el espacio era legítimo. Los ánimos se caldearon cuando un grupo de personas tuvimos que parar el desarrollo de las palabras cuando era evidente que las personas se subían a redundar, a no proponer nada y solo auto-vanagloriaban el espacio. Ahí varios militantes de nuestra organización y compañeras de varias facultades fuimos abordados por miembros de la OCE (de manera personal, a escondidas del “pleno” asambleario), quienes nos acusaban de no querer el paro o ser “santistas solapados”, donde el simple hecho de pedir una palabra trasparente era suficiente para ser tachados de “idealistas”, “utópicos” y, de manera más triste aun, de decirnos “piensen lo que quieran”, repitiendo las palabras que Santos le dijo a un estudiante de la Universidad de los Andes cuando éste intentó debatirle hace unas semanas.

Finalizada la primera ronda de intervenciones, y encontrándonos que muchas organizaciones ya habían dejado de lado las críticas que se habían hecho (como varios militantes de la FEU), pues simplemente se iban a recoger en relatoría (que nunca va a llegar), se procedió a sintetizar las ideas en la mesa. A excepción del compañero delegado desde la Coordinadora de Ingeniería, el resto de relatores se habían escogido por organizaciones estudiantiles, por eso no sorprendería que la mesa era otra manera de imponer consensos a través de medios viciados. De hecho al intentar recoger las críticas, dicho delegado recordó que se habían parado cerca de 5 facultades e intervenciones señalando que la Asamblea debería finalizar, y sugería que simplemente se debería tener anotado en la relatoría conjunta (pues la asamblea en si ya había comenzado), a lo cual el resto de relatores hicieron caso omiso y prosiguieron con su agenda particular. Aquí debemos hacer otro alto en el camino y connotar el concepto de “democracia” para la mayor parte de estas organizaciones y plataformas, que es simplemente “escuchar” y anotar apuntes en documentos frívolos que se quedaran en la memoria de pocas personas, cayendo en la tan desafortunada actitud de no hacer vinculante la voz del estudiante de a pie, preocupado por el devenir de la educación y no de alimentar egos particulares, por el contrario, el ejercicio de la discusión lo limitan solo a “iluminados de la verdad” e “ilustrados de la política”, en otras palabras, a cuadros y dirigentes que por creer que conocen más, su voz vale más1. De ahí en adelante este relator (el único elegido por un proceso gremial de facultad y no una organización estudiantil) funcionó más como alguien a quien se le consultada y mostraba en que iba la pleno-potenciaría mesa de dirigentes, y no se le incluía para sintetizar lo que relataba… a la larga, un relator que se le impedía relatar cabalmente.

En esta tónica aparecieron carteles que sostenían organizaciones alternativas, estudiantes independientes y consejos estudiantiles, donde se cuestionaba la asamblea. Luego de esta presión, la segunda ronda de intervenciones fue mucho más variada. Contabilizamos que de 10 palabras, 7 seguían cuestionando el carácter de la asamblea y su legitimidad, señalando que el papel de la misma era solo ratificar que deberíamos levantar espacios de base y convocar asambleas de facultades para afrontar no solo la coyuntura del Paro Nacional del 17 de Marzo, sino seguir construyendo organización permanentemente. La mesa, de nuevo, decía que las críticas ya estaban anotadas y que procediéramos en nombre de toda la Universidad. Ya a esas alturas eran solo cerca de 120 personas las que pretendían sustituir a todo el claustro y su capacidad de tomar decisiones incluyentes y desde abajo.

Al final se presentó el disenso frente a como asumir las tareas logísticas de dicho “paro”: por un lado, el grueso de organizaciones nacionales de izquierda pretendían crear una Coordinadora interfacultades, mientras la OCE señalaba que era mejor establecer comités logísticos por Facultad. Como organización hemos defendido la idea de espacios de coordinación siempre y cuando no reemplacen los espacios decisorios (las asambleas, por naturaleza) ni mucho menos se conviertan en mini-senados de organizaciones, sino que las delegaciones sean mandatadas por facultades y departamentos. En ese sentido, compartimos la preocupación de que dicha coordinadora termine en lo que han terminado muchas otras, pero sabemos diferenciar entre una crítica válida y el oportunismo: por supuesto la OCE planteaba esta tesis no porque le interesara que el estudiante tenga voz en sus escenarios, sino porque sabe que las asambleas en muchas facultades son más fáciles de viciar a través de sus representantes, quienes aprovechan la aparente naturalidad de que sean estos los moderadores para favorecer las palabras y falsos consensos. Al final, la mesa no pudo asumir esta discusión y la asamblea se cerró a las malas, donde las estudiantes descontentas salimos cantando con profunda indignación “lo llaman democracia y no lo es”, para encontrarnos luego afuera del auditorio y tomar consensos en base a diferencias, pero no con quienes piensan que si el resto del mundo no acepta su verdad no pueden construir con el otro. Aplaudimos la iniciativa de convocar una Coordinadora interfacultades, a la que participaremos desde nuestros espacios locales de base y promulgaremos que éstos sean improcedentes para reemplazar las asambleas.

Aplaudimos también, por supuesto, a las organizaciones, activistas, consejos, coordinadoras y estudiantes independientes que proponían sobre los disensos pero no dejaban de lado las críticas que se hacían a dicho espacio, y que de hecho, han venido trabajando en profundizar el trabajo de base desde las diferentes iniciativas y miradas.

Sabemos de igual forma que las críticas como esta, aunque necesarias en un movimiento que cada vez práctica más la censura y el autoritarismo, son menester, pero debemos pasar a la propuesta. Como Grupo Estudiantil Anarquista, y en consonancia con nuestra línea propuesta en nuestra VIII Asamblea Nacional de Proyección, proponemos seguir creciendo en el trabajo de base en facultades y departamentos, haciéndolos espacios cada vez más horizontales, autogestionados, autónomos y practicantes de la democracia directa, materializados según diferentes ritmos en Consejos Estudiantiles, mientras impulsamos la creación de espacios alternos de coordinación y proyección entre los mismos.

En ese sentido proponemos una serie de elementos para caminar en esa línea: 1) que las moderaciones y relatorías se definan en coordinadora interfacultades de manera igualitaria y equitativa, no repitiéndose ni facultades ni activistas de organizaciones, buscando hacer partícipes a compañeras no tan conocidas sobre la base de sus cualidades y no a roscas, 2) que las relatorías efectivamente se difundan masivamente y no queden solo para las organizaciones, 3) que sean válidos los informes de facultades solo por mandato de consejos estudiantiles, procesos gremiales permanentes o espacios similares, 4) que en las asambleas triestamentarias y coordinadoras se discuta sobre la base de apuntes, sugerencias y propuestas de las facultades y no de las agendas propias de las organizaciones, 5) que cualquier discusión extendida y reiterada sea resuelta con antelación en las coordinadoras interfacultades o en las mismas asambleas, y no se ignoren bajo excusas de “avanzar” o aplauso-metros, 6) que no existan espacios de decisión superiores a los locales sin que estos últimos den sus discusiones, es decir, que no pueda hacer asamblea de sede o triestamentaria si no las hay primero por facultades y estamentos, 7) que las personas representantes no conserven privilegios extra-limitados por encima del resto de estudiantes, 8) que cualquier pedido, llamado o acto de solidaridad sea efectivo y abierto, y no se centre cuando se ataca o reprime solo a determinadas personas u organizaciones, 9) que cualquier discusión o diferencia se plantee de manera abierta a los plenos, y no se resuelva de manera gavillera o en reuniones pre-acordatorias entre organizaciones, y 10) que cualquier acción que lleve a bloqueos de edificios o vías, o la definición de un paro, sea hecha por la comunidad universitaria bajo discusiones abiertas y no por vanguardias autonombradas.

Frente al Paro Cívico Nacional convocado para el próximo jueves, confluimos con el sentir de muchos movimientos sociales de que es necesario un nuevo escenario de disputa contra el régimen neoliberal, como sucedió hace ya casi 2 años en el Paro Nacional Agrario. Sin embargo, seguimos sosteniendo que la fuerza de un paro no se mide exclusivamente por las razones que lo motiven (pues a la larga, las condiciones de miseria y explotación son permanente), sino por sobre todo, por la capacidad de las clases oprimidas de sentir suyas y no ajenas las banderas, de que no están siendo utilizadas de manera mañosa y que tienen algo que ganar para sí mismas y no para las plataformas ideológicas o electorales. Proponemos que este jueves se realice una jornada nacional de movilización y paro en los sectores que así lo decidan por 24 horas, extensible en determinados casos a 48 horas, que nos sirva como antesala y preparación de una gran Paro Cívico Nacional indefinido, convocado por las afinidades de los diferentes espacios de encuentro y coordinación de los movimientos sociales y recojan el sentir del pueblo. En particular, para la Universidad Nacional, estaremos impulsando Asambleas de Departamentos y Facultades los días previos al Paro e incluso el mismo 17, proponiendo una acampada para el día miércoles 16 y que confluya, donde así se decida, en el bloqueo de edificios y parálisis de las actividades académicas, sumándonos a la jornada de movilización.

No sobra señalar que este texto no es un manifiesto contra la OCE, y como ya lo hemos hecho en otros espacios, no dudaremos en criticar a otro tipo de organizaciones y personas, que en el momento histórico actual no tienen la fuerza de antaño (sobre todo por perder representaciones estratégicas) para mover al movimiento estudiantil desde arriba. Incluso, la fuerza de esas críticas las hemos realizado y realizaremos en base al nivel de autoritarismo y verticalidad que reflejen en sus actitudes, y el nivel de respuesta (incluso espontáneamente) de nosotras, compañeras independientes y procesos de base crecerá y seguirá exigiendo el puesto que históricamente le corresponde en señalar su propio destino, arrebatado por figurillas y plataformas que le quieren imponer una autoridad superior.

¡A construir una educación pública, gratuita y con dignidad!
¡A construir educación libertaria y popular!

¡Arriba las que Luchan!

Grupo Estudiantil Anarquista- Universidad Nacional de Colombia
Marzo 2016.

1Llega a colación un suceso que explica mejor esto: el semestre antepasado, durante una asamblea triestamentaria en el León de Greiff, Ximena Canal, militante de la OCE y representante de Avanza UN, se paró en la tarima para dar su punto de vista en medio de una álgida discusión. Cuando el moderador le increpó el hecho de tomarse el micrófono a las malas y decirle que si quería la palabra la pidiera como las demás, respondió tajantemente: “es que yo no soy una estudiante más, soy la representante de sede”. Esto solo demuestra la actitud pedante, arribista y discriminatoria de este tipo de personas, que por supuesto no solo se limita a la OCE.

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